TRANSEXUAL
Como tendencia general los seres humanos se identifican con
su propio sexo. Esto significa que el hombre se siente masculino y la mujer
femenina. Esta idea no sucede en todos los casos. De hecho, hay mujeres que
tienen una biología y aspecto femenino pero que se sienten interiormente
hombres y, a la inversa, hombres con un interior femenino. Cuando se produce un
desajuste entre la biología y la vivencia interior de la propia sexualidad se
manifiesta un caso de transexualidad.
La persona transexual tiene originariamente un conflicto de
identidad, ya que ha nacido con una condición sexual pero con el paso del
tiempo se va desarrollando el deseo por ser del sexo opuesto. Para solucionar
esta contradicción interna hay un camino: que la misma persona se transformarse
en otra con diferente sexo. No hay que olvidar que el término transexual viene,
precisamente, de la idea de transformación aplicada a la condición sexual.
Desde un planteamiento médico, renunciar a la propia
sexualidad para incorporar la contraria es algo conocido como reasignación de
sexo. Este proceso supone un tratamiento complejo, en el que se abordan las
cuestiones psicológicas del individuo, se realizan una serie de cambios
hormonales y en algunos casos se produce una intervención quirúrgica para
alterar los órganos genitales y que el hombre se convierta en mujer o al revés.
La cuestión psicológica y fisiológica no es la única que
debe afrontar la persona transexual cuando decide cambiar de sexo, pues un
cambio de sexo implica trámites burocráticos y, muy especialmente, una
adaptación al nuevo rol sexual.
De la persecución a la aceptación
Las personas transexuales han sido perseguidas a la largo de
la historia y en el algunas culturas continúan siendo unos "bichos
raros" que pueden acabar en prisión. El colectivo de transexuales ha
reivindicado sus derechos como individuos y han luchado por ser aceptados con
normalidad en el seno de la sociedad. Afortunadamente la transexualidad se
comprende mejor desde un punto de vista científico (en la mayoría de casos está
asociada a desajustes hormonales), lo cual va creando lentamente una mayor
comprensión en el conjunto de la sociedad.
El transexual no es un depravado, un vicioso o un enfermo.
Es un ser humano cuya sexualidad no ha seguido el cauce de la mayoría. Ante
esta excepcionalidad caben dos posturas: 1) la de quienes consideran que hay un
orden de la naturaleza que no debe alterarse y, por lo tanto, los transexuales
son personas que atentan contra la propia naturaleza y 2) que los transexuales
no son mejores ni peores que los demás, simplemente tienen la necesidad de
formar parte del otro sexo para sentirse mejor en su propio cuerpo.

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